Seres invisibles

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Me he decidido a mirar y ahora los veo. Estos seres invisibles no se encuentran en todos los sitios. Muchas veces es necesario pasear por grandes ciudades o regiones del sur para encontrártelos. En mi caso, los veo en la ciudad de Barcelona. Para verlos has de hacer un ejercicio consciente de visión, ya que ellos son silenciosos y discretos, no harán nada para llamar tu atención.

Son los menores no acompañados, que se dedican a recoger la chatarra. Cuando te decides a mirarlos te das cuenta de que son NIÑOS y adolescentes. En definitiva chavales solos en un país que no es el suyo. 

Desde que empecé a verlos me decidí a dejar siempre monedas sueltas en mi bolso para cuando encontrara alguno de ellos, tener algo que ofrecer. A veces me pilla con 50 céntimos y otras incluso con cinco de euros. Recuerdo que este billete se lo di a un niño al que se le caían los pantalones, le dije que comiera algo. 

¿Sirve de algo? No subestimemos el poder de un sólo euro. Con un euro quizá pensamos que no podemos hacer mucho, en realidad por ese precio se puede regalar un café caliente a alguien que lo necesita. No el café, el calor.

Siempre se puede hacer más, claro que sí. La cantidad no es tan importante, lo que más reconforta al ser humano es pertenecer y dejar de ser invisible. No cuesta dinero dar los buenos días. No cuesta dinero compartir esperanza.

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