2 MINUTOS DE LECTURA
Se siente una mal cuando traiciona sus principios. ¿Podría haberlo evitado? ¿Había otra opción que se me escapó? Aun así cuando lo haces, una parte de ti te señala como traidora. Si forma parte de tus principios es como cometer un crimen, tiene consecuencias. Es como pasarse al bando enemigo cuando has sido una firme defensora de, precisamente, no cometer esa atrocidad.
He intentado auto justificarme: “el capitalismo me obligó”, “¡tuve que recurrir a esta opción!”. Desde el momento en que di el paso, los días dentro de mi conciencia se han hecho interminables. Al irme a dormir me sentía como quien ha cometido una infidelidad, pensando… “me van a pillar, ¿hasta cuándo podré mantener el secreto?”
Después de esta acción mis discursitos sobre el tema dejan de tener validez, mi traición es inadmisible. Cuando he recibido el paquete en casa se ha descubierto el pastel, no lo he podido esconder más. Lo he hecho, he comprado en Shein.