NI QUE FUERA BROMA
No leo ficción. Estoy demasiado ocupada intentando ser eficiente. Entre el curso de productividad, manejar la app de productividad y el podcast de cómo no perder el tiempo, se me pasa el día volando.
He leído consejos de todo, una vez leí un post sobre tomar agua con jugo de limón en ayunas. Decía que esta agua alcaliniza la sangre, hidrata y estimula la digestión. Lo probé y no sé si me alcalinizó la sangre pero me irritó el esófago. Luego está el club de quienes se levantan a las 5 a.m. para practicar running. La secta que corre antes de que salga el sol. También lo probé, me puse las zapatillas super motivada por conseguir levantarme. Cuando salí a la calle no había nadie. Ni runners, ni luz. Sólo un gato repanchingado en la acera y con legañas en los ojos. Me miró con cara de “podrías estar durmiendo”.
Después vino otra revelación, distinguir entre lo urgente y lo importante. Con esto siempre he tenido dificultad. Es urgente relajarme después de la jornada pero también es urgente preparar un tupper de comida saludable y nutritiva para el día siguiente. La tendencia del mealprep es otra técnica de productividad que he probado. A mí cocinar el sábado para la semana sólo me da hasta el miércoles. Jueves y viernes tiro de lo que llamo ‘tupper de emergencia’, comer lo que sea por mera supervivencia.
He dejado de planificar el tiempo para empezar a vivirlo. Ahora relajo la mente sin apartar los beneficios de la tecnología moderna, contemplar en mi pantalla el chisporroteo de la chimenea de Netflix.
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