Es una sensación parecida a cuando atraviesas un túnel de montaña y las colinas se alzan a tu alrededor a gran altura. Te hacen sentir pequeño, una rápida lección que te recuerda que el hombre es un elemento más de este mundo y que la naturaleza manda. Así es el David, no sólo una piezaSigueSigue leyendo «La virtud en una piedra»